Primero la voz. Dile a Bao en qué gastaste — él se ocupa del resto.


Empiezas con ganas. El miércoles ya cerraste la pestaña.
Gráficos, jerga, paneles. Estrés cuando la abres buscando claridad.
Sin hábito, los datos se desvanecen. Bao te acompaña para que el hábito se quede.
Dile a Bao en qué gastaste. Él lo convierte en una transacción limpia.
Ahorra para lo que importa. Bao celebra tus avances sin hacer ruido.
Bao te explica tu dinero en palabras claras — sin juzgar nunca.
Habla con naturalidad. Bao saca el monto, la categoría y la cuenta.
Pregúntale lo que quieras sobre tu dinero. Bao responde con amabilidad.
Ve a dónde va de verdad tu dinero — sin hojas de cálculo.
Ahorra para lo que importa con un avance tranquilo y motivador.
Viajes, vida en el extranjero y varias cuentas — todo bajo control.
Alojada en la UE. Almacenamiento local primero. Sin redes publicitarias. Sin Google.
Celebra tus logros, te da pequeños empujones y te explica a dónde va tu dinero — sin hacerte sentir mal por ello.

Voz o texto. Recibos, facturas recurrentes, snacks de camino. Bao lo procesa todo y lo anota — para que tú sigas en lo tuyo.

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